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viernes, 2 de marzo de 2018

El ermitaño del Retortillo

Durante algunos años tras terminar la carrera me dediqué a investigar algunos lugares y referencias históricas en las primeras elevaciones de Sierra Morena. Aunque finalmente me decidí a profundizar en el tema del territorio y su influencia en las fortificaciones de la zona durante la Edad Media. También estuve investigando sobre las órdenes monásticas que en el comienzo de la Edad Moderna ocuparon amplios espacios en el desierto de Sierra Morena. La primera de estas órdenes fue la franciscana con sus fundaciones de San Luis del Monte ( Peñaflor ) a orillas del Retortillo, y de su sede principal en el convento de Los Ángeles ( Hornachuelos ) a orillas del Bémbezar. Estas ubicaciones a orillas de los dos grandes afluentes septentrionales del Guadalquivir no estaban elegidas al azar. Tampoco era casualidad que primero los franciscanos y luego los basilios del Tardón, se asentaran en una de las zonas menos habitadas de Sierra Morena. La finalidad de estas fundaciones fue dotar de una estructura organizada ( una regla monástica ) a lo que desde la baja Edad Media estaba ocurriendo en las faldas de los cerros al norte del Guadalquivir, la aparición de ermitaños. Estos hombres se alejaban voluntariamente de la civilización para vivir la religión en total comunión con la naturaleza. 

Ruinas de San Luis del Monte

El fenómeno del eremitismo aparece en muchos credos y religiones. Incluso en la España musulmana existieron murabit ( ermitaños ). Tras la conquista cristiana en la zona de Sierra Morena, se empezaron a establecer ermitaños que con el tiempo fueron acogiéndose a la regla franciscana o posteriormente a la del Tardón. Una de las primeras referencias conservadas en documentación, y precursor de la provincia franciscana, fue la del ermitaño Juan de Blanca en la zona de Hornachuelos. Incluso el místico Bernabé de Palma pasó varios años alejado del mundo en las espesuras y riscos de los antiguos montes marianos. Tras la aparición de estas órdenes en las que los ermitaños se acogían a una regla y podían hacerla compatible con el retiro el fenómeno posiblemente fue descendiendo. 


Vista del río Retortillo desde San Luis del Monte

Sin embargo, a finales del siglo XVI encontramos una curiosa referencia en el libro de registros del hospital de San Sebastián donde se habla de un ermitaño que había conservado su aislamiento, sin reflejarse que estuviera acogido a ninguna comunidad monástica. La mención a este curioso personaje me la proporcionó Rafael Nieto, amigo y gran investigador local. En una de nuestras conversaciones sobre historia cuando estábamos excavando el yacimiento arqueológico de La Verduga, le comenté mis investigaciones sobre los ermitaños y me dijo que leyendo los libros de registro de enfermos del Hospital de San Sebastián de Palma del Río había visto una mención a un ermitaño. Rafa era un investigador minucioso, apuntaba todo tipo de datos para luego someterlos a un laborioso trabajo de reflexión, y conservaba la referencia de dicho ingreso. Pasados unos días me dio la referencia del tomo donde se encontraba el ingreso del ermitaño (Archivo Municipal de Palma del Río hospital de San Sebastián libros de registro año 1595 ). Tras esa alusión, me dediqué a buscar todos los abrigos y cuevas del Retortillo en las dos orillas hasta llegar al antiguo convento de San Luis del Monte. Ninguno de aquellos abrigos parecía haber albergado un habitat habitual, más allá del refugio de ganado. La búsqueda había sido inutil y por largo tiempo quedó como una referencia histórica sin lugar conocido.

Abrigos en la caliza que abundan en las orillas del río Retortillo

Sin embargo, todo cambió hace unos cuatro años cuando durante uno de paseos en el que buscaba interpretar unas estructuras y sillares que había localizado en la orilla palmeña del Retortillo me fijé en una covacha en la orilla sevillana de este río. Me acerqué a dicho lugar y pude comprobar como aquel abrigo horadado por el tiempo en la caliza había sido encalado hacía mucho tiempo y conservaba una especie de Hornacina. Además estaba orientado a la salida del sol y también había cerca un manantial de agua limpia

Posible cueva de ermitaño con hornacina


Detalle de hornacinas

Tras encontrar el lugar volví al archivo y busqué la referencia que en su día me dió Rafael Nieto. Allí encontré algo más de información. El nombre del ermitaño era Pedro de los Grados y su ingreso en el hospital se produjo el viernes siete de julio de 1595. Esta es la transcripción de su referencia de ingreso : " En viernes siete de julio de 1595 se rescibió un ermitaño de las quevas del retortillo es muy viejo, llamase Pedro de los Grados Quadrado es natural de Belalcaçar ". 

 Documento original donde se menciona el ermitaño

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Entrevista en el boletín del proyecto "Conoce tus fuentes "



Hace unos meses desde el proyecto " Conoce tus fuentes " me pidieron que contestara algunas preguntas para incluirlas en su boletín. Aquí reproduzco esa entrevista.
En este enlace se puede descargar el boletín completo: 

http://www.conocetusfuentes.com/documentos/doc_prensa_44.pdf




lunes, 18 de septiembre de 2017

La orden de San Juan y la defensa del Valle del Guadalquivir: los castillos de Malapiel y Almenara


Hace unos meses ha sido publicado mi artículo sobre la orden de San Juan y los castillos de Malapiel y Almenara en la revista de estudios locales de Lora del Río. 
Aquí el enlace de la revista:
https://issuu.com/culturaloradelrio/docs/revista14_estudios_locales_lora_del





viernes, 21 de julio de 2017

Fuentes y manantiales de Palma del Río


MANANTIAL 
(Federico García Lorca, Libro de Poemas, 1921).

La sombra se ha dormido en la pradera.
Los manantiales cantan.
Frente al ancho crepúsculo de invierno
mi corazón soñaba.
¿Quién pudiera entender los manantiales,
el secreto del agua
recién nacida, ese cantar oculto
a todas las miradas
del espíritu, dulce melodía
más allá de las almas...?




El clima y el paisaje de Palma del Río y de Andalucía en general determina gran parte de la existencia de los pobladores de esta región mediterránea. Por esta razón, el agua siempre ha sido esencial para el desarrollo de la vida y de unas condiciones aceptables para la evolución humana. El cauce de los ríos determinó desde la prehistoria el nacimiento de poblaciones y ha marcado la historia de nuestra comunidad y nuestro pueblo. Los problemas que las distintas actuaciones humanas están causando a este ingrediente esencial para la vida son múltiples. En la actualidad, el cambio climático y la contaminación y sobreexplotación de acuíferos están llevando a su mínima expresión a ríos y arroyos. Esta variación de las condiciones del tiempo está acabando con una larga tradición de fuentes y manantiales en el medio rural 1.



Foto Pilar de La Algaba


En el ámbito urbano las antiguas fuentes, pozos y aljibes jugaban un papel esencial a la hora de abastecer a la población. Tras la llegada del suministro urbano de agua potable, estos usos del agua han sido relegados. En el caso de las fuentes públicas quedaban memoria de fuentes como la conocida “ fuentecilla de Los Frailes “, que ha sido recreada en los últimos años en el lugar donde estuvo. Sin embargo, las fuentes que servían para abastecer el medio rural se encuentran en un triste proceso de olvido que aumenta considerablemente su peligro de desaparecer. En los alrededores de Palma del Río tenemos el caso de la fuente de Belén que abastecía de agua a nuestra ciudad y que tras la construcción de la gasolinera hoy desaparecida, perdió su salubridad. También existen varias grandes fuentes o manantiales de una gran riqueza e importancia en el pasado que en la actualidad pasan inadvertidas. El lugar de construcción de estas fuentes las podemos situar en la demarcación territorial y paisajística de la campiña que ocupa más de 60 por ciento del territorio de Palma del Río. Normalmente estas fuentes se situaban en caminos de importancia que vertebraban demarcaciones de tierras como la existente en el conjunto de tierras que constituye el límite este del término municipal de Palma del Río. Estos pagos tienen los nombres de La Algaba, La Jara y Malpica, todos conservan los nombres con origen andalusí ya que la Algaba significaba “ el Bosque “, La Jara “tierra llena de vegetación “ y el topónimo de Malpica está relacionado con el apellido de una familia de origen musulmán que habitaba en la morería de Palma y poseía tierras en la zona1 . La fuente más importante de estos contornos era el denominado pilar de la Algaba que está situado en el camino que unía Palma con Fuente Carreteros. Este gran pilar consta de un pozo – aljibe y una alcubilla que contenía el agua. Las dimensiones de este complejo hidráulico muestra la importancia que tuvo en las tierras circundantes. En la actualidad tras romper y desecar su manantial, este pilar se encuentra lleno de vegetación y seco. Todo el entorno contaba con más fuentes como la majestuosa fuente de Adalid, que todavía hoy se puede encontrar enfrente del cortijo del mismo nombre y que goza de buena salud. Cerca también existían tres fuentes que han sido desecadas ( Fuente de los Cabreros y de Adalid II ) o que se han convertido un pozo, como es el caso de la fuente de La mujer que cuenta con su propia leyenda. Según cuenta la familia que posee la parcela donde se enclava, contaban que cerca de este manantial se escondía un tesoro y un noche unos desconocidos tras excavar en su entorno durante toda la noche lo encontraron perdiéndose de vista para siempre la mañana siguiente. El periplo circular de este camino con una longitud aproximada de 14 km termina en la confluencia con la carretera de Écija. En la unión de ambos caminos aparece en el primer mapa topográfico de 1898, la fuente de Arriel que en la actualidad se encuentra desaparecida y sólo se puede entrever el venero.


Fuente del Arroyo de La Verduga


El otro gran conjunto de fuentes se vertebraba alrededor del camino que salía de Palma hasta Fuentes de Anda lucía y los dos caminos que llevaban hasta La Campana. La Vía pecuaria de Palma del Río hasta Fuentes de Andalucía estaba jalonada por las fuentes del cortijo Guzmán, la fuente del arroyo de la Verduga y en el límite provincial con Sevilla por la fuente del Alamillo. En el antiguo camino entre Palma y la Campana se pueden todavía encontrar las fuentes de las lomas de la Verduga, la fuente cercana a la derruida casilla del Inglés, las dos fuentes cercanas al cortijo de El Coscojal y varias en la zona del cortijo de Gomencianes. Todo este conjunto de tierras y cortijos también han sido dedicados en parte el ganado vacuno conservando hoy algunas explotaciones de dicho ganado. Además el ganado trashumante de oveja todavía tiene descansaderos y pastos en las orillas del arroyo de la madre, en el límite con La Campana y Écija.




Foto del venero de la fuente del Remolino


La actual carretera A – 2211 transcurre por el camino de Palma del Río a La Campana que fue modificado a lo largo del siglo XVIII, cerca de su trayecto, en las proximidades del cortijo de Santa Rosa existe una fuente circular que pude estar relacionada con un descansadero de ganado. Además
en un mapa de la zona del injertal de Miravalles conservado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza se señalan en la zona cuatro fuentes ( de los porqueros, de la zarza, de la negra y de la Sepultura del moro) . En el ámbito del valle, al existir el recurso hídrico de los ríos no abundaban las fuentes, quedando como muestra de fuente señera de la vega la fuente del cortijo Remolino. Como otras fuentes antiguas de las que hemos señalado, esta fuente se compone de un pequeño pozo que recoge las aguas del manantial y que mediante una canalización lleva el agua al pilar que normalmente tiene una estructura de ladrillo. Las fuentes constituyen, como otros elementos dispersos en el paisaje, uno de los más valiosos elementos del patrimonio histórico monumental. A pesar de no estar dentro de grandes conjuntos históricos, ni tener una arquitectura rica en ornamentos, gracias a ellas bebieron durante siglos nuestros antepasados y los animales que les transportaban o les alimentaban. Conservar su uso, cuidar su recuerdo y proteger el agua que mana de todas ellas debe ser prioridad en una tierra que está condenada a sufrir la sequía y la escasez del líquido de la vida.




Listado de fuentes del término municipal de Palma del Río

Fuente de ADALID
Pilar de la ALGABA
Fuente del ANTIGUO CAMINO ENTRE PALMA DEL RÍO Y LA CAMPANA
Fuente del ARROYO DE LA VERDUGA
Fuente de BELÉN
Fuente de los CABREROS
Fuente de la CAÑADA DE CARABALLO
Fuente de la CASILLA DEL INGLÉS
Lavadero del CONVENTO DE SANTA CLARA
Fuente del CORTIJO GUZMÁN
Fuente de DOÑA ROSA
Fuente de EL COSCOJAL
Fuente de la ERMITA DE LA VIRGEN DE BELÉN
Fuentecilla de los FRAILES
Fuente CLARA
Fuente LIÑANA
Fuente de GOMENCIANES
Fuente de LA VERDUGA
Fuente de las LOMAS DE LA VERDUGA
Fuente del PALACIO DE PORTOCARRERO
Fuente del PIZÓN
Fuente del REMOLINO
Fuente de la SEPULTURA DEL MORO  
Fuente de ARRIEL


1El proyecto “ Conoce tus Fuentes” ( www.conocetusfuentes.com ) está intentando inventariar todas las fuentes y manantiales de Andalucía como primer paso para su protección.    


2 En el año 1449 Frey Manuel de Cabrera, con licencia del capítulo de la Orden de San Juan celebrado en Alcázar, entrega una escritura de censo a Abrahan Domper y Hamete Malpica, sobre unas viñas en el pago de Figueroa. CARMONA DOMÍNGUEZ, JOSÉ M. Libro de privilegios de la Encomienda de Tocina 1242 – 1692. Pág. 52. Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1999.

miércoles, 26 de abril de 2017

La Fuente de la Sepultura del Moro

Hace un tiempo escribí una entrada en este blog sobre mapas antiguos de Palma del Río. Uno de los más interesantes es el que encontré en los archivos digitalizados de la Casa de Hijar que están dentro del archivo de Aragón. Este plano de la heredad de Miravalles pudo estar realizado a finales del Siglo XVIII o la primera mitad del siglo XIX y nos muestra la información de un territorio ( cortijos, demarcaciones de tierras, caminos, lagunas etc...). 


Como el contenido que podía aportar este plano de un momento histórico muy concreto me pareció muy útil, transcribí la leyenda del mapa. La información es rica en descripciones y aunque todavía estoy comparándolo con los mapas actuales, me fijé en las fuentes que contenía. En la actualidad, estoy catalogando fuentes y manantiales del término de Palma del Río y este mapa habla de la existencia de cuatro fuentes ( de la Zarza, de los Porqueros, de la Negra y de la Sepultura del Moro). Al comparar el mapa con el territorio del que habla me fijé en los límites del plano; que son el Arroyo Madre de Fuentes y el de La Matilla. Gracias a esos dos hitos pude situar una de las fuentes de nombre más llamativo que era la de " La Sepultura del Moro ". Este manantial estaba situado en un regajo que tributaba aguas al arroyo de La Madre ( Madre de Fuentes ). De hecho la zona todavía en la actualidad recibe el nombre de cerro de La Sepultura. Esta fuente está situada dentro de las tierras de Somontes. 


A pesar de que el pilar es más actual y está seco, el manantial  de la fuente aún fluye y aunque la zona fue desmontada en el tiempo en el que se realizó este plano, aún se conservan encinas y monte bajo mediterráneo. Esta es la ficha de la fuente que inserté en el catálago andaluz de fuentes y manantiales.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Paisajes históricos de Palma del Río


La situación de Palma del Río en el valle medio del Guadalquivir ha influido en su historia, cultura y economía. El territorio de la vega ha ido cambiando y evolucionando en paralelo a la actividad humana. Desde los primeros ejemplos de culturas productoras ( yacimiendo de La Verduga ), el hombre ha intervenido en el espacio que lo redea marcando su transformación. Alrededor de nuestro pueblo existen multitud de paisajes, que como nuestro núcleo urbano han sufrido una interesante deriva histórica.

Nuestro paisaje histórico más conocido es el que configurado mediante pagos de huerta ( con huertas, norias y sistemas de riego ) que se organizan alrededor de los ríos Guadalquivir y Genil. La referencia más temprana a estos pagos de huertas se remonta al año 1343, cuando en documentación se menciona el pago de La Barqueta. Además de este singular paisaje histórico, en nuestro alrededor contamos con otros enclaves históricos de interés que no deberían caminar hacía el olvido. Uno de ellos es el que hoy se conoce como las “Barrancas de los Ciegos”. Con este curioso apelativo, aparece en fecha tan temprana como el año 1377 el topónimo de "Torronteras de los Çiegos", en la colección documental del Hospital de San Sebastián custodiada en el Archivo Municipal de Palma del Río. De esta forma se denominaba uno de los accidentes geográficos y paisajísticos más llamativos de nuestro término municipal.En este lugar es donde los terrenos de la campiña se encuentran con el valle del Guadalquivir creando un curioso y árido paisaje de escorrentias de arcilla. Desde el deslinde de términos municipales que se esboza en la baja Edad Media y se asienta en la Edad Moderna, las líneas de este precipicio sirven para delimitar los municipios de Palma y Lora. Según cuentan, aquel lugar servía como antigua cantera donde los alfareros extraían la arcilla para sus talleres de cerámica. A los pies de estos barrancos, hasta hace un par de siglos discurría el Río Guadalquivir, que en su continuo cambio de cauce ha movido sus aguas casi dos kilometros en dirección norte. Todavía la antigua madre vieja del Guadalquivir es atravesada por el arroyo de La Matilla.





Otro de los lugares históricos de Palma del Río es el Cerro de San Cristóbal. Esta colina conserva en su cima monte bajo y palmitares, recuerdo de la antigua vegetación que poblaba la zona antes de la roturaciones agrarias. Siempre se contaron leyendas sobre el lugar, desde que allí terminaban los túneles que atravesaban Palma del Río, hasta que bajo una gran piedra se ocultaba un tesoro e incluso que un alma en pena vagaba errante por esos lares. En relación con esta interpretación popular, esta zona se denominó en la baja Edad Media Cerro San Cristóbal, como muchos otros lugares altos cercanos a poblado. La advocación de este santo, estaba conectada con los sitios elevados y aislados, ya que San Cristobal, según la leyenda cristina era comparado con un gigante en la antigüedad. Como señala Manuel Nieto Cumplido en su libro “Palma del Río en la Edad Media”, estos lugares estaban relacionados con la devoción popular a santos protectores, como Santa Bárbara o este San Cristóbal que protegería de la muerte sin confesión. Por ello, en muchos montes se erigieron ermitas en los puntos más altos para que al despertar, según la costumbre, se mirara y estar de esta forma protegido durante el día de una mala muerte repentina. En las cercanías de Palma del Río, existe otro cerro San Cristóbal que domina el valle y separa las poblaciones de Peñaflor y La Puebla de los Infantes. La historia de este lugar viene marcada por la magnífica ubicación visual del entorno. Desde la prehistoria, existen en los alrededores de este cerro asentamientos como el de La Verduga y villas romanas.La ermita o espacio de culto de San Cristóbal, se desarrolla en un espacio temporal difuso entre el siglo XIII y su paulatino abandono durante la Edad Moderna. Con una historia paralela, también nos encontramos la desaparecida ermita de Santa Lucía, situada a escasos kilómetros y con un parecido devenir temporal. En la actualidad, en el lugar de San Cristóbal no se aprecian estructuras o construcciones, los vestigios materiales son escasos, pues sólo en dirección Este se pueden distinguir algunos restos de cimentación cubierta por la vegetación. También se observan fragmentos de tierra compactada, que pudieron formar parte de muros de tapial. Aunque el lugar se encuentra muy alterado por la acción agraria de los alrededores, si se pueden encontrar en superficie restos cerámicos. Una de las últimas modificaciones del entorno fue la realizada a raíz del levantamiento en 1975 de un vértice geodésico. El tiempo casi ha borrado de la memoria este lugar de San Cristóbal, pero a pesar de ello, merece la pena acercarse a este promontorio para observar una magnífica vista del valle del Guadalquivir y de la confluencia de los dos ríos mas importantes de Andalucía.


El paisaje de campiña está bien representado en el término de Palma del Río. En el límite territorial con Fuente Palmera se encuentran las tierras de La Algaba y La Jara. Ambos topónimos tienen origen árabe, en el caso de Algaba significa “ El Bosque “ y la Jara tendría la traducción de “ tierra llena de vegetación “. Estas denominaciones nos muestran el antiguo paisaje de aquel lugar, dónde abundaba el bosque mediterráneo y la vegetación. Esta zona como otras del paisaje de campiña fueron sometidas a un importante proceso de desmonte y puesta en cultivo en los últimos siglos. En un lado del camino existe un manantial de planta rectangular de unos diecisiete metros de largo por seis de ancho. En su interior encontramos dos elementos divididos, una parte de abrevadero de dos metros de ancho y un pozo central que podría surtir de agua el centro del pilar. Las dimensiones de esta fuente nos muestra la importancia que tuvo como lugar de suministro de agua y abrevadero para animales. En la actualidad, se encuentra cubierto de vegetación y apenas contiene agua. El estado de abandono de esta fuente nos debe hacer reflexionar sobre el uso del agua y la sobreexplotación de manantiales naturales e históricos. Como anécdota señalar que antiguamente se decía en Palma del Río un refrán referido a esta zona, " Estás mas loco que la jaca de la Algaba". Supuestamente el agua de este pilar producía algún tipo de locura a quién la bebía. El pago de la Algaba llegó a contar con unas pequeñas escuelas rurales tras la guerra civil. En la zona también existían cuatro molinos que aparecen en la cartografía del siglo XIX con los nombres de Molino del Cañaveral, Molino del Castillo, Molino de Guzmán y Molino Alí.




El paisaje que tenemos a nuestro alrededor también tiene historia y por esta razón en los últimos años se están realizando acciones de difusión y protección. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha creado la categoría de Paisaje de Interés Cultural para dar a conocer la historia y el patrimonio cultural en relación con el entorno. Todas estas acciones buscan divulgar la importancia del paisaje desde la perspectiva del entorno histórico que nos rodea.

viernes, 19 de agosto de 2016

Topografía de la galería de agua del Retortillo

Hace cuatro años escribí una entrada en este blog sobre la galería ( posible mina ) de agua del Retortillo. La construcción de ese túnel y la finalidad de esta importante obra, que hoy aparece aislada, me ha tenido en la incógnita desde entonces. En una ocasión pude entrar unos metros para observar este conducto por el que cuando llueve aún baja agua hacia el Retortillo. A pesar de haber entrado unos metros observé como el túnel se estrechaba, y fui consciente de que para completar el recorrido en su totalidad necesitaría la ayuda de espeleológos. Por esta razón contacté con Abén  del grupo espeleológico G-40 y le comenté la posibilidad de realizar la visita al túnel. Abén es un entusiasta de las cuevas, abrigos y otras oquedades ( tanto naturales como realizadas por la mano humana)  y desde el principio se mostró interesado. Además desarrolla en los últimos años un importante trabajo de investigación, catalogación y divulgación de este tipo de patrimonio natural y humano en la provincia de Córdoba junto a todo el G-40. 







Por todo lo anterior quedamos el pasado día 12 de agosto para visitar y documentar esta perforación en galería realizada por la mano del hombre sin ninguna finalidad aparente. El trabajo de topografía realizado por Abén y por Gloria ( arqueóloga del G-40 ) ha sido magnífico. A pesar de la dificultad de completar el recorrido de la galería y del calor de aquella tarde, pudieron medir y topografiar todo el túnel. Como expertos en cuevas y oquedades estaba esperando su opinión sobre esta galería. Al terminar la exploración, como en tantas ocasiones cuando se investiga algo, todos teníamos más dudas que certezas. La pregunta de la finalidad de tanto trabajo para algo aislado y tan cercano al agua nos deja como casi al principio. Quizás la única explicación que encontramos es que esta oquedad artificial es el único resto de una antigua construcción ubicada en la superficie y que servía para drenar agua en dirección al Retortillo, a través del afloramiento de piedra. 




Como se puede observar en el documento de topografía la galería tiene 21 metros de longitud, con orientación este - oeste y está totalmente excavada en la roca. La altura en el interior oscila entre el metro  en la entrada oeste y los 50 centímetros de la entrada este. A causa de la colmatación de piedras la galería se va cerrando durante su desarrollo interior. También aparecen algunas hondonadas y derrumbes en el suelo. 



Uno de los elementos más curiosos de este túnel son las pequeñas hendiduras en la piedra realizadas para sostener algún elemento de iluminación ( velas ). De este tipo de huecos se pudieron contar unos cuatro. En las fotografías podemos también observar con detalle las marcas de cincel con el que fue trabajada la piedra. 




Descartada la posibilidad de sondeo minero o pequeña mina para extraer metal. La única explicación que por ahora podemos acertar a dar es la que relaciona este considerable trabajo sobre la piedra, con una edificación superior hoy desaparecida que necesitaba de este drenaje para evacuar agua. La cronología es otra incógnita, cerca en la otra orilla del Retortillo he podido documentar los restos de un molino y también en los alrededores se encuentra el puente romano que cruzaba este río.  Aunque la incógnita sobre este lugar persiste, el trabajo de Abén y Gloria ha servido para documentar y topografiar este elemento histórico oculto desde hace tiempo en la ribera del Retortillo.