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lunes, 15 de octubre de 2012

VIII Jornadas de Historia Cardenal Portocarrero

Más información: www.cardenalportocarrero.es

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Decoraciones interiores en la torre de la iglesia de la Asunción

En el año 2008, Rafael Nieto y el que escribe estas líneas, comenzamos a investigar algunas marcas incisas realizadas en el interior de varios torreones del recinto amurallado palmeño. Encontramos distintas señales que decoraban el interior de estas torres y tras esta investigación, nos marcamos el siguiente objetivo que sería analizar la decoración interior de la torre de la parroquia de la Asunción. Por desgracia, Rafa nos dejó y en su recuerdo quiero profundizar esta singular muestra del patrimonio palmeño.



La creación de distintos monumentos en Palma del Río, trajo consigo una rica decoración exterior e interior. Estos ornamentos originales, con el tiempo sufrieron deterioro o quedaron ocultos tras varias capas de cal. El proceso de  restauración de  los monumentos palmeños, llevado a cabo en los últimos años, nos ha permitido conocer la rica decoración que acompañó los principios históricos de estos monumentos. Un ejemplo, lo tenemos en la restauración del convento Santa Clara, con la recuperación de las pinturas murales en hornacinas y sobre todo las magníficas decoraciones de la portada interior y exterior de la iglesia de este monasterio.



En este caso, la propia parroquia de la Asunción, fue objeto de restauración de su decoración exterior durante el año 2005, recuperando parte del aspecto original, con esgrafiados de motivos cruciformes en los lienzos del muro y de imitación de sillares en los  pilares exteriores de la iglesia. El objetivo de este artículo, es la torre de dicho templo que como podemos observar posee una rica ornamentación arquitectónica con decoración de azulejería muestra del arte barroco de influencia sevillana. La torre, que probablemente fue uno de los últimos elementos en erigirse, tiene en su interior una interesante decoración que muestra la peculiar evolución histórica de dicho edificio. Al subir por el interior, podemos encontrar en los pisos intermedios multitud de señales y nombres en los muros que nos muestran a  visitantes de la torre e incluso una gran lista de Acólitos (personas que ayudaban al sacerdote en la preparación o la ceremonia de la misa), encontrando algunas marcas con la fecha del año de 1765. Además, podemos encontrar una información tan variopinta como fechas en las que el pueblo sufrió grandes arriadas.

 

Pero esta información histórica no es el motivo principal de este artículo, ya que en el piso intermedio entre la entrada de la torre y la plataforma superior donde se encuentra el campanario, observamos una interesante decoración en techos y muros. Podemos encontrar un par de cruces realizadas con líneas incisas sobre el muro de mortero. La más interesante, parece decorar una hornacina interior de la propia torre y mezcla el color original del mortero con el color rojo ocre. Por desgracia, la conservación de estas cruces es deficiente.

                   




Posiblemente, el ejemplo más interesante de ornamentación, lo tenemos en la parte interior de la ventana superior del lado sur de la torre. Allí, observamos en la parte superior del techo, una interesante decoración geométrica incisa con forma de rosácea hexapétala que mezcla el color del mortero original y el rojo ocre. Estos motivos circulares, tienen grandes similitudes con figuras utilizadas desde tiempos prerromanos, ya que pueblos indoeuropeos decoraban multitud de estelas con este símbolo solar. Posteriormente romanos, pueblos germanos e incluso en la Edad Media podemos encontrar este motivo decorativo en estelas funerarias[1]. La pervivencia de estos modelos de decoración geométrica hasta el siglo XVIII, fecha de la construcción de la iglesia de la Asunción, es una interesante muestra de conexión con tradiciones anteriores. Un poco antes en el tiempo, alrededor de 1794, encontramos a pocos metros una muestra de la misma decoración en la portada interior de la iglesia, situada en el patio del compás del convento de Santa Clara. Allí también podemos observar varios círculos que acogen en el interior a la misma figura denominada por Leonardo Da Vinci “La flor de la Vida[2].
                         








En el interior de la torre también podemos encontrar otras pinturas sin marca incisa en el mortero, con dibujos de la luna y el sol. La futura y necesaria restauración de la torre de la Asunción como elemento patrimonial y paisajístico de primer orden en nuestra localidad, no debería olvidar esta rica decoración interna que nos muestra la riqueza ornamental de este monumento.




[1] V.V.A.A: “Inscripciones del norte y sudoeste de la provincia de Caceres: revisión y nuevas aportaciones”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Universidad Autónoma de Madrid. 17-1990, 277-306.


[2] La denominación de este motivo geométrico es múltiple desde Flor de la vida, hasta rosácea celta. En Internet existen multitud de páginas que hablan con distinto grado de veracidad, de su simbolismo y significado para distintas culturas y credos de este motivo geométrico. http://es.wikipedia.org/wiki/Flor_de_la_Vida


viernes, 7 de septiembre de 2012

El pilar de la Algaba


Desde hace un tiempo visito un interesante proyecto de catalogación de fuentes y manantiales de Andalucía, el cual recomiendo que visitéis. Un amigo una vez me comentó que se podía subir información y al visitar la web me di cuenta que no figuraba en el término de Palma del Río, el antiguo Pilar de la Algaba. Este manantial está ubicado en un lado del actual camino rural que cruza el antiguo terreno del cortijo de la Algaba y llega hasta Fuente Carreteros. Es un manantial de planta rectangular de unos diecisiete metros de largo por seis de ancho. En su interior encontramos dos elementos divididos, un parte de abrevadero de dos metros de ancho y un pozo central que podría surtir de agua el centro del pilar. 

Las dimensiones de este pilar nos muestra la importancia que tuvo en su momento como lugar de suministro de agua y abrevadero para animales. En la actualidad, se encuentra cubierto de vegetación y no contiene agua. El estado de abandono de esta interesante fuente nos debe hacer pensar sobre el uso del agua y la sobreexplotación de manantiales naturales e históricos. 

 Como anécdota decir, que antiguamente se decía en Palma del Río un refrán referido a esta fuente.  " Estás mas loco que la jaca de la Algaba", supuestamente el agua de esta fuente producía algún tipo de locura a quién la bebía. En un mundo demasiado cuerdo, hacen falta fuentes como esta.

Para ver la ficha que he realizado sobre este pilar:

http://www.conocetusfuentes.com/datos_fuente_6821.html


lunes, 3 de septiembre de 2012

Bonsor y su expedición arqueológica por el Guadalquivir



Desde hace un tiempo se puede consultar y descargar en la Biblioteca Virtual de Andalucía una de las obras pioneras en el estudio arqueológico e histórico del Valle del Guadalquivir. El humanista británico Jorge Bonsor  , recopila el fruto de sus expediciones por el valle del Río Grande. En esta obra que podemos consultar en inglés con su formato original y magníficas ilustraciones del autor que muestran su pasado como pintor, encontramos referencias de los restos y construcciones aledañas a este cauce de historia. 

Aquí podeis descargar en formato pdf esta magnífica guía arqueológica:

http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/resultados_busqueda.cmd?id=31352&formato_fechapublicacion=dd%2FMM%2Fyyyy&posicion=4&forma=ficha


lunes, 27 de agosto de 2012

Arrieros


Hasta hace apenas cuarenta años Andalucía era tierra de arrieros, tierra de hombres que apuraban los caminos. Por entonces las “veredas de carne” eran lugares de paso por donde los burros en sus serones acarreaban naranjas, grava, picón de la sierra, etc... Hoy en estas veredas crecen alambres de espinos, sembrados por los que hasta antes de ayer necesitaban del auxilio de estos caminos, transitados por burros para poder llamarse civilizados. Mientras nosotros olvidamos lo que fuimos, otros aprovechan  para usurpar esta porción de nuestro pasado colectivo.

Cuando algunos se avergüenzan de las huellas de sus ancestros, acomplejados, disimulando con un presente amnésico la virtud de la humilde supervivencia, prefiero recordar nuestro testimonio como pueblo, desde la memoria colectiva hasta el pequeño recuerdo de unas viejas “angarillas”, fondeado en cada detalle de la historia para asimilarla en nuestro periplo. Los arrieros vertebraron este tapiz andaluz conectando cada rincón de esta región hasta hace cuarenta años. Su labor empezó a ser despreciada y el desarrollo poco a poco, acabó con un medio de transporte milenario. Pero el tiempo pasó y defender aquella forma de vida no significa vender una falsa nostalgia. La vida ha cambiado y desde nuestra prisa, en la comodidad actual, debemos recordar aquellos caminantes, caminantes que hicieron su camino con cada paso, al caminar. Encarnaron a la perfección los versos de aquel arriero de la palabra, caballero de la poesía, don Antonio Machado.

Siempre el primer borrico llevaba un gran cencerro anunciando la “arria”, un cortejo de colores recorría cada palmo de esta tierra. Los arrieros seguían el deambular de las “bestias” caminando a su “vera”, hombre y bestia compartían la misma senda, el mismo cielo, no siempre estrellado en las noches de aquella hambrienta España. Es tan efímera nuestra memoria que ya no recordamos cuando Andalucía era conocida como tierra de arrieros, como bien señala don Antonio Domínguez Ortíz en su magnífico libro titulado “Historia de los moriscos”.

Últimamente sólo nos acordamos de este noble animal en los días de romería, observamos como cualquiera puede montar un rucho pagando, se ríen de toda una cultura que se extingue. Entonces prefiero recordar a Juan Ramón y me coloco al lado de Platero, cuando todavía le quedaba dignidad a esta noble bestia, aveces tan humana que supera al inquilino de su cabalgadura.

Dedicado a la memoria de arrieros como mi abuelo, caminantes que hicieron camino al andar ...

Serones  :  Alforjas utilizadas por los arrieros para colocarlas a ambos lados de los burros para transportar diferentes tipos de mercancías.
Veredas de carne : Caminos comunales utilizados en el medio rural para transportar ganado o para el transporte de mercancías a cargo de los arrieros.
Arria : Columna de burros en fila.
Rucho : Burro pequeño. 



Artículo publicado originalmente en la Revista Saxoferreo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Galería de agua del Río Retortillo

Desde hace tiempo tenía pensado realizar una entrada que incluyera esta galería de agua que puede simbolizar la mezcla de temas que estoy tratando, la memoria de la piedra y los ríos de historia. La zona del Retortillo la conozco desde mi niñez, con mi padre solía ir a pescar y recorrer la orilla de este Río muy antropizado en los últimos tiempos. Allí fue donde me fijé en un agujero que existía en la misma orilla del Río, en un afloramiento de piedras junto al agua. De niño pensaba que era una cueva de las que tanto abundan por las orilla del Retortillo y que en algunas ocasiones fueron utilizadas por  ermitaños. Pero con el tiempo, he vuelto a visitar la zona, buscando referencias documentales que en próximas entradas contaré. En una de esas visitas, andando junto a mi padre  por la zona, me recordó la historia de la cueva y me decidí a buscarla. Estaba en el mismo lugar, cerca del agua y cubierta por una higuera y zarzas. Las escasas lluvias de este año, me permitieron bajar a la entrada del orificio y fijarme que lo que de niño pensaba que era una cueva pequeña, en realidad era una galería excavada en la piedra que se perdía en el interior de piedra. Tras andar por la zona, encontré el orificio de salida de la galería que conectaba con la zona de cultivo cercana, muy modificada en los últimos años. 
Después de volver a visitar en los últimos días este tunel de agua, de internarme en su interior unos diez metros y fotografiarlo, sigo sin tener pruebas claras de la utilidad de esta galería que desemboca en el Retortillo. El aspecto del tunel es claramente artificial y puede estar relacionado con construcciones históricas como un puerto de noria que documenté aguas arriba o el cercano puente romano.
En este paseo por el inframundo, pude comprobar como en el interior todavía se conservan materiales de arrastre que provendrían del supuesto molino o manantial que vertería sus aguas mediante este tunel en el Retortillo. La longitud es de unos veinte metros y parece tener derrumbes internos en la parte final por donde entraría el agua a esta galería. Construcciones de este tipo encontramos desde el periodo romano, minas de agua para canalizar regadios, los Qanat árabes, etc.., pero todos estos ingenios hidráulicos son mas grandes y de otra configuración que el del antiguo Río Melbal. La investigación histórica, tiene este proceso de analisis de todos estos hallazgos, que seguiré intentando interpretar. Como el cuaderno de campo que es este blog, sólo puedo aportar los comienzos de estas pesquisas.
 Como curiosidad, hace unos días leí en un blog de Palma del Río las antiguas leyendas que hablaban de los túneles de Palma del Río. Como muchas leyendas son interesantes pero sin constatación real. Por ahora el único túnel o galería, que existe en Palma del Río es éste del Retortillo

miércoles, 1 de agosto de 2012

Marcas de cantería en la Torre de Villadiego de Peñaflor

Continuando con la serie de entradas sobre la piedra y sus usos históricos, dejo a continuación un artículo que aparecerá en breve en una revista local de Peñaflor sobra las marcas en los sillares del torreón medieval de Villadiego en la antigua Celti.

El estudio y conocimiento de las marcas y señales en edificios históricos, denominado gliptografía se ha convertido en una disciplina auxiliar de la historia y la arqueología de bastante actualidad1. La piedra y los distintos soportes constructivos, también guardan memoria y ya sea mediante grafitos o marcas podemos leer en las paredes de nuestros edificios históricos una información histórica de singular utilidad. Estas marcas las encontramos en muchos monumentos y en nuestro ámbito cercano también existen. 
  La torre – ermita de Villadiego en Peñaflor, posee un conjunto de marcas inscritas en la piedra muy interesante. El conjunto más llamativo son las representaciones de flechas que existen en la habitación que da acceso a la parte superior de la torre. A lo largo del doble arco de sillares de piedra que sostiene la techumbre, encontramos esta decoración de flechas que señala al techo y estaría relacionada con la finalidad bélica de este torreón defensivo datado en el siglo XIV2. Una representación similar pero realizada sobre el tapial la encontramos en un torreón de la muralla de Palma del Río donde existe un grafito de ballesta y flecha con una forma parecida a las de Villadiego. 
En otros castillos cercanos a Peñaflor, como los del Toledillo – Malapie o Almenara también existen marcas con otras formas, pero no son tan claras como las de la actual ermita de Villadiego. Aunque el símbolo de la flecha es el más común en el interior de la torre, existen otras marcas que nos relacionan la torre con el puente realizado en el siglo XIV para cruzar el Río Bembezar a la altura de Moratalla.

La representación de flechas en edificios defensivos medievales es común como motivo decorativo y simbólico. Los muros, techos, y maderas de muchos de nuestros monumentos guardan señales que identificadas e investigadas nos muestran un singular archivo histórico.

1.Para acercarse a esta forma de analizar estas marcas y símbolos recomiendo este blog : http://elgrafitohistorico.wordpress.com

2. Magdalena Valor Piechotta. Las fortificaciones de la Baja Edad Media en la provincia de Sevilla”. Historia, instituciones, documentos, ISSN 0210-7716, Nº 31, 2004, págs. 687-700.