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lunes, 14 de noviembre de 2016

Paisajes históricos de Palma del Río


La situación de Palma del Río en el valle medio del Guadalquivir ha influido en su historia, cultura y economía. El territorio de la vega ha ido cambiando y evolucionando en paralelo a la actividad humana. Desde los primeros ejemplos de culturas productoras ( yacimiendo de La Verduga ), el hombre ha intervenido en el espacio que lo redea marcando su transformación. Alrededor de nuestro pueblo existen multitud de paisajes, que como nuestro núcleo urbano han sufrido una interesante deriva histórica.

Nuestro paisaje histórico más conocido es el que configurado mediante pagos de huerta ( con huertas, norias y sistemas de riego ) que se organizan alrededor de los ríos Guadalquivir y Genil. La referencia más temprana a estos pagos de huertas se remonta al año 1343, cuando en documentación se menciona el pago de La Barqueta. Además de este singular paisaje histórico, en nuestro alrededor contamos con otros enclaves históricos de interés que no deberían caminar hacía el olvido. Uno de ellos es el que hoy se conoce como las “Barrancas de los Ciegos”. Con este curioso apelativo, aparece en fecha tan temprana como el año 1377 el topónimo de "Torronteras de los Çiegos", en la colección documental del Hospital de San Sebastián custodiada en el Archivo Municipal de Palma del Río. De esta forma se denominaba uno de los accidentes geográficos y paisajísticos más llamativos de nuestro término municipal.En este lugar es donde los terrenos de la campiña se encuentran con el valle del Guadalquivir creando un curioso y árido paisaje de escorrentias de arcilla. Desde el deslinde de términos municipales que se esboza en la baja Edad Media y se asienta en la Edad Moderna, las líneas de este precipicio sirven para delimitar los municipios de Palma y Lora. Según cuentan, aquel lugar servía como antigua cantera donde los alfareros extraían la arcilla para sus talleres de cerámica. A los pies de estos barrancos, hasta hace un par de siglos discurría el Río Guadalquivir, que en su continuo cambio de cauce ha movido sus aguas casi dos kilometros en dirección norte. Todavía la antigua madre vieja del Guadalquivir es atravesada por el arroyo de La Matilla.





Otro de los lugares históricos de Palma del Río es el Cerro de San Cristóbal. Esta colina conserva en su cima monte bajo y palmitares, recuerdo de la antigua vegetación que poblaba la zona antes de la roturaciones agrarias. Siempre se contaron leyendas sobre el lugar, desde que allí terminaban los túneles que atravesaban Palma del Río, hasta que bajo una gran piedra se ocultaba un tesoro e incluso que un alma en pena vagaba errante por esos lares. En relación con esta interpretación popular, esta zona se denominó en la baja Edad Media Cerro San Cristóbal, como muchos otros lugares altos cercanos a poblado. La advocación de este santo, estaba conectada con los sitios elevados y aislados, ya que San Cristobal, según la leyenda cristina era comparado con un gigante en la antigüedad. Como señala Manuel Nieto Cumplido en su libro “Palma del Río en la Edad Media”, estos lugares estaban relacionados con la devoción popular a santos protectores, como Santa Bárbara o este San Cristóbal que protegería de la muerte sin confesión. Por ello, en muchos montes se erigieron ermitas en los puntos más altos para que al despertar, según la costumbre, se mirara y estar de esta forma protegido durante el día de una mala muerte repentina. En las cercanías de Palma del Río, existe otro cerro San Cristóbal que domina el valle y separa las poblaciones de Peñaflor y La Puebla de los Infantes. La historia de este lugar viene marcada por la magnífica ubicación visual del entorno. Desde la prehistoria, existen en los alrededores de este cerro asentamientos como el de La Verduga y villas romanas.La ermita o espacio de culto de San Cristóbal, se desarrolla en un espacio temporal difuso entre el siglo XIII y su paulatino abandono durante la Edad Moderna. Con una historia paralela, también nos encontramos la desaparecida ermita de Santa Lucía, situada a escasos kilómetros y con un parecido devenir temporal. En la actualidad, en el lugar de San Cristóbal no se aprecian estructuras o construcciones, los vestigios materiales son escasos, pues sólo en dirección Este se pueden distinguir algunos restos de cimentación cubierta por la vegetación. También se observan fragmentos de tierra compactada, que pudieron formar parte de muros de tapial. Aunque el lugar se encuentra muy alterado por la acción agraria de los alrededores, si se pueden encontrar en superficie restos cerámicos. Una de las últimas modificaciones del entorno fue la realizada a raíz del levantamiento en 1975 de un vértice geodésico. El tiempo casi ha borrado de la memoria este lugar de San Cristóbal, pero a pesar de ello, merece la pena acercarse a este promontorio para observar una magnífica vista del valle del Guadalquivir y de la confluencia de los dos ríos mas importantes de Andalucía.


El paisaje de campiña está bien representado en el término de Palma del Río. En el límite territorial con Fuente Palmera se encuentran las tierras de La Algaba y La Jara. Ambos topónimos tienen origen árabe, en el caso de Algaba significa “ El Bosque “ y la Jara tendría la traducción de “ tierra llena de vegetación “. Estas denominaciones nos muestran el antiguo paisaje de aquel lugar, dónde abundaba el bosque mediterráneo y la vegetación. Esta zona como otras del paisaje de campiña fueron sometidas a un importante proceso de desmonte y puesta en cultivo en los últimos siglos. En un lado del camino existe un manantial de planta rectangular de unos diecisiete metros de largo por seis de ancho. En su interior encontramos dos elementos divididos, una parte de abrevadero de dos metros de ancho y un pozo central que podría surtir de agua el centro del pilar. Las dimensiones de esta fuente nos muestra la importancia que tuvo como lugar de suministro de agua y abrevadero para animales. En la actualidad, se encuentra cubierto de vegetación y apenas contiene agua. El estado de abandono de esta fuente nos debe hacer reflexionar sobre el uso del agua y la sobreexplotación de manantiales naturales e históricos. Como anécdota señalar que antiguamente se decía en Palma del Río un refrán referido a esta zona, " Estás mas loco que la jaca de la Algaba". Supuestamente el agua de este pilar producía algún tipo de locura a quién la bebía. El pago de la Algaba llegó a contar con unas pequeñas escuelas rurales tras la guerra civil. En la zona también existían cuatro molinos que aparecen en la cartografía del siglo XIX con los nombres de Molino del Cañaveral, Molino del Castillo, Molino de Guzmán y Molino Alí.




El paisaje que tenemos a nuestro alrededor también tiene historia y por esta razón en los últimos años se están realizando acciones de difusión y protección. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha creado la categoría de Paisaje de Interés Cultural para dar a conocer la historia y el patrimonio cultural en relación con el entorno. Todas estas acciones buscan divulgar la importancia del paisaje desde la perspectiva del entorno histórico que nos rodea.

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